Parálisis del nervio facial en perros y gatos: causas, cuidados y pronóstico
- Dr. Sergio Vignaroli Online
- 26 abr
- 2 Min. de lectura
Un día el perro o gato tiene la boca torcida. O no puede cerrar bien la quijada. O la comida le cae cuando come. O un lado de la cara parece «caído». Es una imagen que descoloca totalmente al tutor, y que muchas veces lleva a pensar en lo peor.
En muchos casos, lo que estás viendo es una parálisis del nervio facial. Y aunque el aspecto puede ser bastante impactante, el pronóstico suele ser mejor de lo que parece.
¿Qué es el nervio facial y qué controla?
El nervio facial (VII par craneal) controla los músculos de la expresión facial: orejas, párpados, labios y nariz. Cuando este nervio se daña o deja de funcionar correctamente, esos músculos pierden su movimiento voluntario en el lado afectado.
Señales clásicas de parálisis del nervio facial
Párpado caído o que no cierra completamente (el ojo queda semiabierto)
Labio y comisura labial desviados hacia el lado sano
Oreja caída o sin movimiento en el lado afectado
Dificultad para retener el agua o alimento (se escapa por el lado afectado)
Ojo seco por falta de lagrimeo (queratoconjuntivitis séca) si el nervio lleva tiempo afectado
Causas más frecuentes
Parálisis idiopática del nervio facial
Es la causa más frecuente en perros, especialmente en razas grandes. La causa exacta se desconoce. Tiene buen pronóstico en muchos casos, aunque la recuperación puede ser parcial o incompleta.
Otitis media o interna
La infección del oído medio puede comprimir o dañar el nervio facial en su trayecto. Es una causa frecuente y tratable si se diagnostica a tiempo.
Pólipos del oído (en gatos)
Los pólipos nasofaríngeos son una causa relativamente frecuente de parálisis facial en gatos jóvenes. El tratamiento es quirúrgico y tiene buen pronóstico.
Otras causas
Tumores de base de cráneo, traumatismos, enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central o polineuropatías pueden también comprometer el nervio facial.
El ojo: la urgencia dentro de la parálisis
Si el párpado no cierra correctamente, la córnea queda expuesta y se seca. Esto puede provocar úlceras corneales dolorosas y graves en pocos días. El cuidado del ojo afectado es una prioridad en estos casos.
La aplicación de lágrimas artificiales varias veces al día y la protección de la córnea son parte del manejo inmediato mientras se trabaja en el diagnóstico y tratamiento de la causa.
¿Se recupera?
Depende de la causa y del tiempo de evolución. En casos idiopáticos detectados tempranamente, muchos animales mejoran parcial o completamente en semanas o meses. En casos con causa subyacente tratable (otitis, pólipos), la recuperación puede ser excelente. Cuando la lesión del nervio es severa y crónica, puede quedar algún grado de secuela.
Si notás que la cara de tu mascota está asímétrica o que tiene dificultades para comer, beber o cerrar los ojos, consultá con tu veterinario. Una evaluación neurológica a tiempo marca la diferencia.

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