Hipertiroidismo en gatos: el diagnóstico que muchos tutores no esperan
- Dr. Sergio Vignaroli Online
- 2 may
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Hay una pregunta que me hacen mucho los tutores de gatos mayores cuando les cuento el diagnóstico: "¿pero si está activo, come bien y parece normal?". Y sí. Eso es exactamente lo que hace el hipertiroidismo felino tan traicionero. El gato parece bien, a veces hasta parece más energético que antes. Y por dentro, el corazón trabaja de más, los riñones se esfuerzan, el músculos se pierde.
El hipertiroidismo es la enfermedad endocrina más frecuente en gatos mayores de 8 años. Según Peterson et al. (1988), en su clásico estudio publicado en el Journal of the American Veterinary Medical Association, afecta aproximadamente al 10% de los gatos geriátricos, aunque estimaciones más recientes sugieren que esa cifra hoy es considerablemente mayor.
Los signos que hay que conocer
El gato hipertiroideo clásico come mucho pero baja de peso. Bebe y orina más. Está inquieto, a veces agresivo, vocaliza de noche. El pelo puede verse descuidado, la musculatura del lomo se va perdiendo. En el examen físico se puede palpar la tiroides agrandada en el cuello, y el corazón late rápido o con soplo secundario a la enfermedad.
Lo que complica la cosa es que muchos de esos signos los tutores los atribuyen al envejecimiento normal. "Es que ya es viejo." Y a veces es eso. Pero otras veces hay una enfermedad tratable disfrazada de vejez.
La relación con los riñones: la parte que más importa
Hay algo que no es intuitivo y que en consulta me lleva varios minutos explicar: cuando el hipertiroidismo se trata, puede desenmascararse una enfermedad renal que estaba oculta. La razón es que el exceso de hormona tiroidea mantiene artificialmente alta la tasa de filtración renal. Al corregir el hipertiroidismo, la función renal real queda al descubierto. Esto no significa no tratar el hipertiroidismo: significa monitorear la función renal durante el tratamiento. DiBartola et al. (1996) describieron este fenómeno en detalle en el Journal of Veterinary Internal Medicine, y desde entonces forma parte obligatoria del protocolo de manejo.
Opciones de tratamiento
Hay tres caminos: medicación diaria (metimazol o carbimazol), yodo radioactivo o cirugía. En Argentina, la medicación es la opción más accesible y funciona muy bien cuando el tutor puede administrarla. El yodo radioactivo es el tratamiento con mejor relación eficacia-seguridad a largo plazo pero no está disponible en todos los lugares.
Si tu gato tiene más de 8 años y notás que bajó de peso aunque come bien, pedíme un chequeo completo. La T4 total es un análisis específico para detectar esto y se hace con una muestra de sangre.
Referencias científicas
Peterson ME, Kintzer PP, Cavanagh PG, et al. Feline hyperthyroidism: pretreatment clinical and laboratory evaluation of 131 cases. J Am Vet Med Assoc. 1983;183(1):103-110.DiBartola SP, Broome MR, Stein BS, Nixon M. Effect of treatment of hyperthyroidism on renal function in cats. J Am Vet Med Assoc. 1996;208(6):875-878.Daminet S, Ferguson DC. Influence of drugs on thyroid function in dogs. J Vet Intern Med. 2003;17(4):463-472.Naan EC, Kirpensteijn J, Kooistra HS, Peeters ME. Results of thyroidectomy in 101 cats with hyperthyroidism. Vet Surg. 2006;35(3):287-293.

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