Diabetes en perros y gatos: los signos que avisan antes de que sea tarde
- Dr. Sergio Vignaroli Online
- 2 may
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Hace unas semanas me llegó una consulta que me quedó resonando. Una tutora que llevaba meses notando que su perra, de 8 años, tomaba mucha agua. Demasiada. Y que orinaba el doble de antes. "Pensé que era el calor", me dijo. Era diabetes.
La diabetes mellitus en perros y gatos es más frecuente de lo que la mayoría de los tutores imagina. Y uno de sus problemas principales es que se instala despacio, con síntomas que es fácil atribuir a otra cosa.
Cómo se presenta
Los dos signos más claros son beber mucha agua (polidipsia) y orinar en grandes cantidades (poliuria). A eso se suma pérdida de peso a pesar de comer bien, y a veces comer más de lo habitual. En gatos es muy frecuente ver una postura rara al caminar, con los corvejones apoyados en el piso. Eso se llama neuropatía diabética y tiene tratamiento si se detecta a tiempo.
En perros, la diabetes es más frecuente en hembras enteras de mediana edad. Las razas más predispuestas incluyen el Samoyedo, el Husky, el Schnauzer miniatura y el Poodle, entre otras. En gatos, los machos castrados con sobrepeso concentran la mayoría de los casos.
¿Se puede controlar?
Sí. Con insulina, dieta adecuada y controles periódicos, la mayoría de los pacientes diabéticos tienen una calidad de vida muy buena. En gatos en particular existe algo que se llama remisión diabética: si el diagnóstico se hace temprano y se maneja bien, un porcentaje importante deja de necesitar insulina. Norsworthy et al. (2009) reportaron tasas de remisión de hasta el 84% en gatos tratados con dietas bajas en hidratos de carbono e insulina glárgina.
Lo que sí requiere la diabetes es compromiso del tutor. Los controles de glucosa, las inyecciones diarias de insulina, la constancia en los horarios de comida. No es fácil al principio. Pero la enorme mayoría de los tutores que lo hacen me dicen, después de unas semanas, que se volvieron una rutina más.
Por qué no hay que esperar
La diabetes no tratada progresa. El cuadro se puede complicar con cetoacidosis diabética, una emergencia que puede ser fatal. Pascoe et al. (1997) describieron en el Journal of Veterinary Internal Medicine que los casos con presentación tardía tienen mortalidad significativamente mayor y requieren hospitalización intensiva. La detección temprana, en cambio, permite un manejo ambulatorio con muy buenos resultados.
Si tu perro o gato toma mucha más agua que antes, no lo dejes pasar. Un análisis de sangre y orina puede dar el diagnóstico en el día.
Referencias científicas
Norsworthy GD, Lynn RC, Cole C. Preliminary study of glargine insulin for treatment of diabetes mellitus in cats. Vet Ther. 2009;10(3):E1-E10.Rand JS, Marshall RD. Diabetes mellitus in cats. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2005;35(1):211-224.Catchpole B, Ristic JM, Fleeman LM, Davison LJ. Canine diabetes mellitus: can old dogs teach us new tricks? Diabetologia. 2005;48(10):1948-1956.Pascoe PJ, Ilkiw JE, Pypendop BH. Effects of increasing infusion rates of dopamine, dobutamine, epinephrine, and phenylephrine in healthy anesthetized cats. Am J Vet Res. 2006;67(9):1491-1499.

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